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domingo, marzo 09, 2014

Simón y Venezuela

A mediados de febrero yo iba a publicar una entrada sobre las peculiaridades del día de San Valentín en Japón. Ayer fui a BitSummit y me gustaría contarles la experiencia. Pero, ¿cómo podría? No puedo publicar cuentos sobre chocolates y video juegos mientras en Venezuela mis compatriotas, jóvenes, estudiantes o cualquier persona sea atacada, perseguida, encarcelada, torturada o asesinada por el régimen de Nicolás Maduro.

¿Qué hacen estas personas para merecer tanta violencia por parte del régimen? Protestan por la mala situación del país.

En este momento en Venezuela hay escasez de productos básicos. Imaginen cómo será la situación si conseguir papel higiénico cuesta trabajo.

Así se ven los anaqueles de los mercados:



En Venezuela la inflación está fuera de control. El año pasado fue de 56%. Es decir, los salarios de los venezolanos no valen nada.

Otra cosa fuera de control es el crimen. Se estima que el año pasado hubo alrededor de 25.000 muertes violentas. Algunas son de personas famosas la ex-miss Venezuela Mónica Spear.

La chispa que inició las protestas fue el intento de violación de una estudiante universitaria dentro de la misma universidad. Los estudiantes empezaron a protestar por la inseguridad. Se los llevaron presos por protestar. Estudiantes en otras universidades se unieron a las protestas por solidaridad, y poco a poco las protestas alcanzaron todos los sectores del país.

Al régimen no le gustan las protestas. Pero en lugar de solucionar los problemas que aquejan al ciudadano, lo que hacen es reprimir las protestas. La represión es violenta.

La Guardia Nacional Bolivariana, la Policía Nacional Bolivariana y los "colectivos" (bandas de civiles armados que cuentan con la aprobación del régimen) se encargan de reprimir las protestas. A los manifestantes se los llevan presos y los torturan. Les disparan con armas de fuego. También disparan a residencias que protestan con ruido de ollas.

Todo esto es sumamente injusto. La injusticia, la violencia y las muertes me llenan de ira. ¿Qué puedo hacer desde Japón? Los lectores que tienen la mala fortuna de seguirme en Twitter habrán notado la cantidad inusual de actividad en mi cuenta. Últimamente retwiteo los sucesos de Venezuela para que los venezolanos y el mundo se entere.

Digo para que los venezolanos se enteren pues el régimen tiene prohibido a los medios de comunicación venezolanos cubrir las protestas y la violencia. La única manera que tienen los venezolanos de enterarse de la situación es por boca de otros y por las redes sociales. En Twitter pueden buscar el hashtag #SOSVenezuela para enterarse de la situación.

Como cristiano siento la obligación moral de llamar a la paz y al diálogo. Sin embargo, en este momento el régimen parece no tener intenciones de diálogo sincero. Y mientras esperamos a que haya diálogo hay personas siendo asesinadas. ¿Le digo a mis compatriotas que no protesten? ¿Que se calen la inseguridad, que se aguanten la escasez, que se queden en silencio mientras el país va a un desastre económico? Si van a protestar, ¿les digo que se queden tranquilos mientras les disparan?

Las lecturas de la misa del domingo 23 de febrero de 2014 fueron difíciles para mí. Especialmente el evangelio:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: "Ojo por ojo, diente por diente." Yo, en cambio, os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehuyas. [...]»

Ese camino que nos enseña Jesús al final lleva a la cruz. Para mí, ese es el único camino que lleva verdaderamente a la paz. Pero, ¿cómo les puedo pedir a los demás que lo caminen, especialmente cuando entiendo su situación y sus razones? Francamente, no sé que hacer.

miércoles, marzo 24, 2010

Onsen

El hombre nace desnudo. En muchos lugares del mundo, el hombre crece desnudo y vive desnudo. En otros lugares, la desnudez es vista como mala, y los hombres se visten con ropas que utilizan para mostrar su profesión o su pertenencia a algunos grupos; en muchas de esas regiones, desnudarse ante otros es un tabú y sólo es válido en un par de casos. En algunos otros lugares, como Japón, el hombre nace desnudo, crece con ropa, pero la desnudez se ve con más naturalidad.

Hace no muchos años los baños públicos en Japón eran lo normal. El común de la gente no tendría en su casa una bañera privada, sino que usaría el baño del pueblo. También era común que los baños públicos fueran unisex. Muchas veces el mismo baño era usado por hombres y mujeres, niños y niñas. Eso fue hace tan poco tiempo que cuando mi profesora de japonés era niña se bañaba en el baño local.

Obviamente, Japón ha cambiado. Ahora es una nación rica donde la gran mayoría de las personas tienen en sus casas un ofuro, o sea, la típica bañera japonesa que es más profunda que larga. Debido a que ya no son necesarios, los baños públicos, o sentô, están disminuyendo en número. Además, por la influencia occidental, sólo en algunas áreas rurales se consiguen sentô mixtos, el resto están separados por género.

Sin embargo, hay un tipo de sentô que se mantiene fuerte: los onsen. La palabra onsen está compuesta por un kanji que significa "agua caliente" y por un kanji que significa "manantial", en otras palabras, onsen significa aguas termales, y son un punto importantísimo dentro de la cultura japonesa. Primero, es una tradición milenaria. Segundo, es muy relajante. Y por último, en Japón es de suma importancia que haya una alta cohesión dentro de los miembros de un grupo, y compartir un baño genera lazos de amistad.

Los onsen también han evolucionado con la riqueza de la nación, ahora muchos son lujosos, algunos convertidos en spa, con hoteles alrededor donde los huéspedes pueden consentirse con costosos banquetes y suaves futones.

Yo sabía de la existencia de los onsen desde mucho antes de venir a Japón. Cualquier persona que vea animé eventualmente se topará con esta muy arraigada tradición. Tan arraigada es que la gente del lab. en el que estudié van a onsen juntos y eso es considerado algo en extremo normal. Por ejemplo, en el gasshuku de verano nos quedamos en una posada japonesa, las habitaciones no tenían ducha, todo el mundo se bañaba en el sentô del hotel. Como sólo nos quedamos una noche, decidí que podía estar 24 horas sin bañarme y evité el sentô. Similarmente, en el gasshuku de invierno nos quedamos en una posada japonesa que tampoco tenía baños en los cuartos, sólo un onsen, pero como eran 2 noches no tuve más opción que bañarme allí. Ahora bien, no me daría por vencido tan fácilmente. Pedí al gerente de la posada que me permitiera usar el onsen luego de la hora de cerrar, de modo de estar solo, cosa que logré.

Del párrafo anterior podemos aprender dos cosas: que las posadas japonesas no tienen duchas privadas y que Simón no ha querido bañarse en público.

Cuéntanos Simón, ¿por qué?

Imagino que porque es más barato construir un edificio con un solo baño que con un baño por habitación, además de que así se sigue la tradición, cosa que fascina a los japoneses.

No me refería a esa parte.

¡Ah! Bueno, la respuesta es simple: ¿Quién quiere estar desnudo con los profesores de su lab? La verdad es que vengo de una cultura extremadamente homofóbica que vería como una aberración semejante escena. No es que sucedan cosas raras en los onsen, para nada, es simplemente un cicatriz mental de la cultura latina. Encima de eso, dicha cultura latina considera la desnudez como un tabú. Por esas razones nunca me he bañado en público, lo que sumado a la pena natural da por resultado una fobia a los onsen y sentô en general.

Pero eso tenía que cambiar. En mi afán por aprender más de la cultura japonesa tarde o temprano me tenía que meter en un onsen. Eso sucedió bastante tarde, luego de haber estado en este país un poco más de 2 años. La ocasión fue la visita de mis hermanos a Japón. Uno de los requerimientos que hizo mi hermana cuando estábamos planeando el viaje era ir a un onsen. Sara está muy interesada en la cultura japonesa (tanto que estudia el idioma), ergo, era imprescindible la ida a un buen onsen.

Como el tiempo no era uno de los lujos del viaje y no podríamos probar varios sitios, tuve que escoger un onsen memorable. Conseguí que Arima Onsen, al lado de Kobe, es uno de los más famosos dentro de Japón y además tiene varios siglos de tradición. Aparentemente es frecuentado desde el siglo VIII y gente famosa en la historia de Japón, como Toyotomi Hideyoshi, visitaba sus aguas.

Arima Onsen no es un solo onsen, es una zona. En esa zona hay dos manantiales, uno es el manantial de oro y el otro es el mantial de plata. El de oro se llama así por su color, que es causado por el hierro que contiene, el otro es cristalino. Alrededor de esos manantiales se han construido varios onsen con diversos servicios y lujos.

Nosotros fuímos a Taiko no Yu porque permiten a los clientes entrar al agua sin tener que hospedarse en el hotel y porque ofrecen 24 diferentes bañeras. Si vamos a ir a un solo onsen mejor ir a uno con mucha variedad :D

Desde Kobe tomamos un tren que llega hasta Arima. En la estación de Arima tomamos un bus para clientes de Taiko no Yu que nos llevó directo al hotel.

Así fue mi experiencia: primero uno deja sus zapatos en unos casilleros en la entrada, en todo el hotel se camina con sandalias. Uno pasa a la recepción y paga la entrada, algo así como USD $25 por todo el día. Ahí uno obtiene una llave de un primer casillero, una yukata (una especie kimono ligero) y un par de toallas, una grande y una muy pequeña.

A continuación uno entra a los primeros vestidores que están separados por sexo. Ahí uno se cambia de ropa a yukata y deja la ropa en el primer casillero. Luego uno va con sus toallas a la sección de onsen. Ahí nos separamos de mi hermana, pues estos onsen también están separados por sexo.

Comprenderán que en ese momento estaba nervioso, primera vez en un onsen, con todo el rollo mental de mi cultura. Sin embargo, lo primero que veo son varios niños corriendo por el segundo vestidor como Dios los trajo al mundo. Al ver a esos niños jugando tan inocentes de todo me dije a mi mismo que desearía ser así y olvidarme de todo el problema occidental del tabú.

Este segundo vestidor es el vestidor de la verdad, pues ahí uno se quita la yukata y la guarda junto con la llave del primer casillero y la toalla grande en un segundo casillero. La toalla grande es la que uno usa para secarse una vez que ha terminado de usar el onsen. La llave de este nuevo casillero incluye una liga de modo que la puedas usar como pulsera. Por cierto, ésa es la respuesta a la milenaria pregunta de "¿qué hacen los nudistas con las llaves del auto?".

Con la llave como pulsera y la toalla pequeña uno pasa del segundo vestidor al sitio donde está el agua. Sin embargo, la toalla chiquita no es suficientemente grande como para cubrir todo. Sólo alcanza para tapar la vanguardia, la retaguardia va desprotegida.

Allí adentro ya pude ver 3 de las 24 bañeras prometidas. La primera es agua cristalina que baja del monte Rokko, y así como viene la vierten en una bañera



es agua fría, no me metí en ese instante. Luego vi 3 bañeras más, una proveniente del manantial de oro, una del manantial de plata y una del de plata mezclada con agua fría:







Sin embargo, uno no se mete al agua así nada más. Hay que bañarse antes. El objetivo del agua termal no es limpiarse, es sanar el cuerpo y relajarse. En cuanto a la sanación, todos los buenos onsen tienen una tablita con la descripción de los minerales que contiene el agua y qué tipo de enfermedades cura.

En cuanto a lo de que es para relajarse y no para limpiarse el cuerpo, bueno, no es una imagen muy inspiradora la de meterse en el agua donde alguien dejó todo el sucio que tenía pegado al cuerpo. Por lo tanto, antes del onsen hay ducha. Uno se sienta en un banquito de madera y se lava con jabón y shampoo líquido que hay a disposición de los clientes. Algunas personas utilizan la toallita para restregar su cuerpo, así que descubrí que no es sólo para mantener un poco de pudor.

Ahora sí que sí, ¡al onsen! Primero probé el de plata mezclada. No estaba tan caliente, estaba perfecta, pude entrar bastante rápido. Me quedé unos minutos ahí, relajado. Sin embargo, como me prometieron 24 bañeras lo que tenía en mente era ir a la siguiente. Probé la de oro. Ésa sí estaba súper caliente, tanto que no pude estar mucho tiempo inmerso. Decidí meter sólo las piernas un rato antes de seguir a la siguiente.

Como no tenía suficiente coraje para meterme en agua fría, decidí subir a la terraza. La terraza no tiene techo, pero sí tiene paredes. Ahí está el resto de las bañeras. La primera que probé es un agua que es una mezcla del manantial de plata con aguas aromáticas. Ese mes tocaba limón. Me imagino que por efectos de aroma-terapia uno se relaja aun más. Olía muy bien.



Estando de onsen en onsen eventualmente uno llega a una conclusión de que la toallita no es tan necesaria. Puedes cubrirte un poco mientras estás afuera del agua, pero está prohibido introducir la toalla en el onsen, así que la persona obsesiva va a estar en un constante maniobrar cada vez que sale o entra al agua. Hay mucha gente que camina sin usarla para cubrirse y no hay ningún problema. La verdad es que el ambiente es muy sano y es visto con naturalidad que la gente ande al natural.

Cuando todas las personas a tu alrededor andan sin tanto problema para taparse, uno se siente un poco tonto esforzándose en seguir una manera de pensar que no tiene validez ahí. Uno se da cuenta de lo absurdo que resulta cubrir una parte arbitraria del cuerpo. Estar como uno es es la acción más lógica y lo adeacuado en ese contexto.

Ya sin mucha pena fuí a probar las bañeras restantes. La siguiente es el agua de ácido carbónico. Ese espacio, un poco aislado del resto, tiene un sistema de iluminación para relajar aun más al cliente. Lo divertido de esta bañera es que gracias al ácido se van formando burbujas sobre tu piel. Es entretenido pasarse la mano por los brazos y reproducir el efecto de un vaso de Coca-cola.



Luego tocó otra agua del manantial de oro.



aparentemente la concentración de minerales en esta agua es mucho mayor que la del piso inferior, por lo que hay que usarla con cautela… También hay una pared de piedra por la que fluye el agua a la bañera, y una especie de silla de piedra en el que puedes sentarte para que tu espalda intercepte la corriente.

Luego de haber pasado por varias bañeras de altas temperaturas uno empieza a pasar calor. Para permitir que el calor se disipe existen este par de charcos:





En el primer caso, uno se puede acostar en el suelo, recostar la cabeza en unos troncos y colocar los pies en agua cristalina. Sorprendentemente, los troncos no son tan incómodos. Como casi todo el cuerpo está afuera del agua la temperatura del mismo baja. En teoría, en el día uno también puede usar ese lugar para tomar baños de sol. El segundo caso es similar, pero sentado.

Luego de enfriarme un rato fuí al kamaburo:



La forma es demasiado graciosa, ¡es un bol! A pesar de causarme gracia, fue la que más me gustó. No sé que manantial es, por ahí decía que tiene germanio, pero el agua tibia cayendo sobre tu espalda es perfecta. Además del agua, la forma de la ponchera es totalmente ergonómica. No hay mucho que hacer, ni a donde moverse, por lo que puedes concentrarte unos minutos en pensar en nada.

Si contamos, hasta ahora me había metido en 8 bañeras. Sin embargo, se acabaron las opciones. Ahí me engañaron. Resulta que del total de 24 bañeras la mitad está en la sección de mujeres. De las 12 en la sección de hombres, hay 3 repetidas que son los kamaburo. A pesar del engaño, no puedo negar que tienen más variedad que la competencia.

La última que probé fue la bañera fría, se siente bien enfriar el cuerpo súbitamente, pero no es para estarse mucho tiempo ahí. Luego de haberte enfriado puedes disfrutar otra vez de bañeras calientes :D

En algún momento coincidí con mi hermano que estaba hablando con un japonés en inglés. Eventualmente me uní a la conversación. El señor estaba muy interesado en qué hago en Japón, mi opinión sobre los onsen y el hecho de que no hay esa cultura en iberoamérica.

¿No te da cosa hablar con alguien sin ropa?

Pues la verdad es que siente igual que hablar con alguien con ropa. Como dije más arriba, el ambiente es muy sano. Pareciera que la forma de pensar es la misma que cuando uno tiene ropa. ¿Qué más puro que eso?

Como ya se acercaba la hora del último tren de regreso, tuvimos que salir de los onsen. Mi hermana olvidó toda noción de tiempo, así que fue necesario que yo le pidiera a una empleada que buscara a una extranjera de nombre Sara en la sección de mujeres, y que por favor la sacara.

Nos tocó correr un poco, pero alcanzamos el último tren.

¡Qué maravilla son los onsen, y qué diferente de como los imaginaba! La gente no está pendiente de nada raro, conversan, hay niños jugando y mucha relajación en un ambiente sano. Habiendo perdido todo el miedo y habiendo aprendido lo bueno que son, en el gasshuku de verano de 2009 (que no blogueé por falta de tiempo) no despericié la ocasión. Ese gasshuku fue en una zona de onsen. Me dio muchísima risa cuando entré a uno y escucho "¡Simón, ¿qué haces aquí?!" dicho por de uno de los profesores quien inmediatamente aseguró su toallita a la cintura.

Ya va, ya va, muy bonito tu cuento, pero ¿qué paso con la moral cristiana y tal? Arriba dijiste que en algunas culturas eso es considerado malo, como en la tuya.

Sí, ya iba a llegar a ese punto. Quien se tome la molestia de investigar un poquito más a fondo y no se limite a lo enseñado en catequesis, conseguirá que no hay problema moral alguno con la desnudez pública.

Cuando uno es niño, tiene una fe de niño y comprende las cosas como un niño. A un niño en catequesis no le van a poder explicar toda la complejidad moral del asunto, así que lo resumen en que andar desnudo en público y ver gente desnuda es malo. Cuando uno es adulto debería tener una fe de adulto y comprender las cosas como un adulto. Leyendo el catecismo de la iglesia (el grueso de tamaño de un Pequeño Larousse, no el resumen tamaño folleto), leyendo encíclicas y libros del Papa Juan Pablo II, hablando con sacerdotes, etc. uno puede comprender lo siguiente: la desnudez no es mala, Dios hizo al hombre desnudo. Lo que puede cambiar la moralidad del asunto es la intención del hombre: si hay lujuria, sí es pecado. Sino, no debería haber problema.

A pesar de que no debería haber problema uno escucha mucho que todo eso es malo. Esto se debe a la sobre-simplificación indebida de que el problema es la visión de occidente: nuestra cultura está acostumbrada a asociar desnudez con sexo, y es una asociación difícil de romper, por lo que exponerse en vano a la desnudez no parece lo más sensato. Por esta razón es que se recomienda prudencia con el pudor.

Luego de experimentar lo bueno y lo natural que resulta andar como Dios hizo al hombre, conseguí que esa asociación de mi cultura es perversa en si. Trae más problemas que beneficios. Sospecho fuertemente que esa es la raíz de muchos problemas en nuestra sociedad. Como no puedo cambiar mi cultura, pero si puedo cambiarme a mí mismo, he decidido escapar de esa forma de pensar y tratar de adoptar un pensamiento más inocente como el japonés. Estar en los onsen ha sido un excelente primer paso.

Nota: las fotos de las bañeras fueron sacadas de la página web de Taiko no Yu. Además, espero que no hubiera nadie esperando fotos con personas.

domingo, noviembre 30, 2008

Los 188

Los japoneses son bien conocidos por ser adictos al trabajo. Pero cuando es tiempo de descansar tienen ideas brillantes: Si un día feriado cae por mala suerte en domingo, entonces el lunes se convierte en "Substitute Holiday", un día feriado con el propósito de no desperdiciar un feriado real.

Esa substitución ocurrió la semana pasada cuando el "Día de acción de gracias por el trabajo" cayó, irónicamente, el domingo.

Con un fin de semana largo, y un evento único esperándome, partí para Nagasaki el viernes por la noche.



En el mapa, Nagasaki es la ciudad con el globito rojo. Es una ciudad de la isla Kyûshû. Yo vivo en Ôsaka, que queda en la isla principal Honshû. Podía haber ido en avión (muy caro), podía haber ido en tren (qué fastidio), pero me fuí en ferry. Francamente, para ir de una isla a otra no se puede ir sino en barco ;-)

Por supuesto, no iba a ir solo. Fuí con el mismo grupo con el que fuí a Roma. No estaban todos los que eran, ni eran todos los que estaban, pero el espíritu era el mismo.

Primera vez en un ferry para mi. Sí, lo sé, que poco venezolano de mi parte que mi primer ferry sea hacia Kyûshû en lugar de hacia la isla de Margarita… Pero estoy seguro de que en el ferry a Margarita no se duerme como en un ferry japonés. Es decir, apretado.



Como todo buen barco tiene habitaciones de todos los precios. La más barata es una gran habitación compartida, donde duermes en el piso (que debería ser de tatami, pero no) sobre una colchoneta (que debería ser un futón) y en lugar de almohada de plumas te dan una almohada de cubierta plástica. Además, el color de la almohada era el mismo verde que las luces de emergencia; así que cuando tratas de dormir el brillo reflejado en tu almohada te lo impide. La anchura de la colchoneta era bastante precaria. Realmente, tamaño japonés. Lo bueno es que, con 30 personas ahí metidas, no pasas frío.

Llegamos al puerto de Ôita, del lado Este de Kyûshû, a eso del mediodía. Almorzamos y oimos misa con un padre de la Obra. Adicionalmente, nos dió una charla que me sirvió de preparación para el evento único al que vine a participar (perdón por el suspenso ;-)

Sin embargo, Nagasaki queda en el lado Oeste de la isla. Así que con la barriga llena agarramos un poquito más de 3 horas de carretera. ¡Qué bueno es no tener que manejar y poder dormir!

Cuando abrí mis ojos habíamos llegado a Nagasaki, y ya era de noche. Mi primera impresión fue "¡Pero si son los cerros de Caracas!". Nagasaki es un pueblo de cerros, y sobre los cerros hay pequeñas casitas japonesas que de noche brillan en conjunto igual que las barriadas caraqueñas. A eso le sumas las calles pequeñas y una única avenida y la conclusión es que Nagasaki es pueblo pueblo.

KFC era el único sitio cercano con capacidad para albergar a 10 comensales, así que cenamos pollo frito. No dormimos en posada para peregrinos como en el viaje a Roma, dormimos en una casa de la Obra. Esta vez el piso sí era de tatami, esta vez sí tenía espacio para esparcirme, pero en vez de futón y almohada había sleeping bags y cojincitos apilados.

Teníamos todo el domingo para turistear. Lo primero fue oir misa tempranera, yo creo que eran como las 7:00. Luego tuvimos un desayuno como Dios manda y, ahora sí, salimos a conocer.

Todo el mundo conoce a Nagasaki por la bomba atómica. Pero Nagasaki guarda muchos otros títulos en los libros de historia. El primer contacto de Japón con Portugal se realizó cerca de Nagasaki cuando allí atracó un barco portugués. A partir de ese momento el pequeño pueblo de Nagasaki evolucionó a una rica cuidad-puerto gracias al intercambio marítimo. También, una vez que Japón se cerró al contacto con el resto del mundo durante el shogunado Tokugawa, Nagasaki era la única ciudad donde había comercio con occidente. Más tarde fue el astillero de la Armada Imperial Japonesa, y precisamente por eso es que le cayó la segunda bomba atómica.

No mucho después del primer contacto entre Portugal y Japón llegó un padre Franciscano a traer el cristianismo al lejano oriente, y vaya que lo logró muy bien. Inclusive señores feudales se convirtieron a la fe de Jesús.

Sin embargo, la felicidad de los nuevos creyentes no duró mucho. Cuando el shogun escuchó a unos comerciantes ingleses y holandeses decirle que los sacerdotes eran la punta de lanza de la conquista española, él mandó a expulsar a todos los misioneros y prohibió el cristianismo. En cambio, le decían los comerciantes, ellos se limitarían a intercambiar sin hacer misión.

Aquellos que no apostataran del cristianismo eran torturados hasta que lo hicieran o murieran. Es así como llegamos a nuestra primera parada. Al sitio de martirio de los 26 santos japoneses.



Fueron los primeros en negarse a renunciar a su fe y en consecuencia fueron crucificados. En el sitio en que murieron se irguió el monumento. Algunos sacerdotes e inclusive niños fueron martirizados.



La persecución de los cristianos duró más de 250 años. De todo ese período quedan objetos, dibujos y narraciones coleccionadas en el museo detrás del monumento. Ahí pude ver, por ejemplo, una tabla de esas que colgaban en los pueblos, donde se explicaba que si uno sabía de un cristiano tenía que reportarlo, o su aldea y los mayores de la misma pagarían las consecuencias. Además, había una tabla con las recompensas: 500 monedas por un sacerdote, 300 monedas por un apóstata que regresó a la fe, 100 monedas por un catequista, etc.

También aprendí del ebumi. En todas las aldeas, cada cierto tiempo, para asegurarse de que no hubieran cristianos, se obligaba a todas las personas que pisaran una imagen de Jesús. Obviamente, las personas fieles se negaban y ahí los agarraban. Que crueldad.

La segunda parada fue la Iglesia de "La Invención de los Cristianos" en Ôura.



Ha de ser tradición de un castellano antiguo, pues ahí no se inventaron los cristianos, se redescubrieron. Ésta es la primera iglesia que se construyó luego de que Japón abrió sus puertas de nuevo al resto del mundo. Un sacerdote estaba convencido de que tenían que quedar cristianos underground, así que construyó esa iglesia con la esperanza de salieran de la oscuridad y se le acercaran.

Pasó una semana, y nada. Pasaron, 2, 3, 4 semanas, y nadie se le acercaba. Pero al mes por fin un grupo de personas se llegó hasta la iglesia. Todavía temerosos por sus vidas fueron a averiguar si este sacerdote era católico o no.

Primero querían saber si él seguía al Papa. Él contestó que sí. Luego le pidieron que le mostraran la imagen de la Virgen María.



El padre le mostró la estatua que aun se conserva en la iglesia. Por último, una señora le pide que le presente a su esposa, pero el padre explica que los sacerdotes no se casan. Entonces la comunidad de cristianos secreta reconocé que ha llegado un sacerdote legítimo y salen de las sombras.

El Papa Pío IX dijo que es un milagro que luego de 250 años aislados y perseguidos todavían existieran cristianos. A pesar de no haber sacerdotes, a pesar de poner sus vidas en riesgo el cristianismo sobrevivió. El único sacramento al que tenían acceso era, claro está, el bautismo, pues a falta de sacerdote cualquier cristiano lo puede dar. Pero aun así, lo lograron.

Luego de visitar la iglesia fuímos a almorzar. Yo había escuchado mucho sobre un plato típico de Nagasaki: Nagasaki-Chanpon. Al conseguirlo en el menú no dudé en pedirlo.



No me había molestado en averiguar qué era. Resulta que no es nada especial. Es ramen con ensalada… Pero vi algo que tenía que ser especial: helado de rosa. En mi año y medio en Japón no he visto algo así en ningún lugar. Tenía que ser algo nagasakense. Lo pedí :D



No, no sabe muy bien. Imagínense que huelen una rosa. Ahora concentren el olor y agrénguele un poco de aftertaste de remedio con sabor de cereza. A eso sabía >_<'

La siguiente parada era uno de los sitios más altos de observación en Nagasaki. Desde ahí se podía ver la fábrica de barcos Mitsubishi, el epicentro de la bomba, las colinas llenas de casitas, etc.




El día lo cerramos de la mejor manera posible: parrilla. He de reconocer la pericia japonesa al momento de prender el fuego. Aquí no se andan con montañitas de carbón y papeles empapados de aceite. La técnica es muy sencilla: papel periódico, carbón, palitos chinos desechables y un soplete de gas:



¡El carbón estuvo encendido en poco tiempo!

Lunes por la mañana, ahora sí, el evento al que vine: es la primera beatificación que ocurre en Japón, es la beatificación de 188 mártires cristianos, "Petrus Kibe et 187 martyres".



Algo que me impresiona es la precisión del servicio meteorológico (la más de las veces). Desde el miércoles de la semana pasada estaban avisando que lleváramos impermeables porque el lunes llovería en la ceremonia que se realizaría en un estadio de béisbol. Todos los japoneses estaban listos, y nosotros también.

Me fuí con mi mejor traje + sombrero. Todos creen que es un conjunto costoso, pero en verdad es que conseguí un sombrero por ahí que tiene el mismo patrón de líneas que el traje (-;



Lamentablemente no recuerdo quién es el padre de la foto…

La ceremonia en sí no es grandiosa, es más el significado que porta: el amor es más fuerte que la muerte.

No es que en Japón sólo 188 cristianos fueron torturados hasta la muerte, son 188 de los que se tienen documentación que prueba que su manera de actuar fue cristiana, y Petrus Kibe es el último de los mártires.

Antes de empezar la ceremonia pasaron un video sobre los mártires. Realmente que las cosas por las que pasaron son para hacer llorar a cualquiera.

Algunos los crucificaban.

Otros eran atados a estacas mientras los quemaban vivos. Hay dibujos de estos cristianos que los muestran apuntando al cielo durante su martirio. Y no eran sólo hombres, también habían mujeres con sus hijos.

En el caso de una familia, se le dijo a los padres que los cristianos no eran humanos, sino animales, y que como tal no necesitan sino dos dedos. Como los padres no renunciaban, le cortaron los tres dedos centrales de cada mano a sus hijos. Como no renunciaban, los hijos fueron tiraron al mar para que se ahogaran. La madre le dijo a sus hijos que era un gran honor el que recibían al morir por Dios. No lo sé con certeza, pero imagino que la suerte de los padres ha de haber sido la misma.

Otros, como Petrus Kibe, eran colgados de los pies mientras que el resto del cuerpo era introducido en un pozo oscuro de modo de privarlo de sus sentidos. Para incrementar el sufrimiento, a veces llenaban el fondo del pozo con excremento. En el caso particular de Petrus Kibe, él duró 3 ó 4 días sin apostatar, colgando de los pies mientras la presión arterial lo torturaba. Como no renunciaba a su fe le abrieron un par de huecos en la cabeza para desangrarlo poco a poco, y los abrían en la cabeza para que estuviera consciente hasta el último instante.

En contraste con un video tan impresionante vi una imagen hermosa, la más bella de toda mi estadía de Nagasaki. Una joven japonesa, vestida de kimono y velo blanco de ir a la iglesia, llevaba tierra de los sitios de martirio y la depositaba bajo el altar. Era la imagen de la fusión de una cultura de respeto y sumisión al superior con la religión de respeto y sumisión ante Dios. Por un instante vi como una cultura subsumía a la otra, como la cultura japonesa realizaba su ideal al instanciar ese superior en Dios, y esto era expresado en la sencillez de un velo y un kimono.

Se leyó la petición de beatificación de los 188 mártires, el embajador del Papa leyó la declaración de beatificación y se celebró misa.



Luego de la misa salimos corriendo a Ôita y llegamos al puerto a tiempo. Esta vez nos tocó un ferry nuevo, con una mejor habitación. Las almohadas en forma de ladrillo eran marrones y había una sola luz de emergencia, así que había suficiente obscuridad para poder dormir.



Todo nuestro viaje lo hicimos dependiendo del navegador del carro. Luego de que regresamos a nuestra isla éste decide fallar y nos indica que estamos manejando encima del mar. Menos mal que no hizo ninguna estupidez mientras estuvimos en Nagasaki.



Meditando un poco sobre la beatificación uno piensa "claro, daría mi vida antes de renegar de Dios", pero eso es fácil decirlo con la mente fría. Durante la tortura, sumergido en dolor, con la certeza de la muerte cubriéndote, es donde en verdad se pone a prueba la fe. Lo que hicieron estas personas es algo admirable, no cualquiera es capaz de hacerlo. Es por ello que los mártires se ganan el Cielo directamente, aunque mueran en pecado. Y es por eso que Dios le da a cada quien una cruz de un tamaño que pueda soportar.

Los que deciden seguir a Jesús reciben una cruz que deben llevar toda su vida. Al ver el tamaño de las cruces de estos mártires uno piensa que la propia es absurdamente pequeña. Deberíamos defender nuestra fe y amar nuestra cruz con el mismo fervor de aquellos 188 mártires. Dios, dadme vuestro amor y gracia, que eso me basta.

lunes, marzo 31, 2008

UNIV Forum 2008

Las vacaciones de primavera tienden a durar el mes de marzo y un poco más aquí en Japón. Tenía planeado muchos posts porque tenía previsto mucho tiempo libre, cosas como cómo conseguir casa en Japón y también miren mi nueva casa… pero eso quedará para abril.

Invertí dos semanas de este mes en el foro UNIV 2008. Éste es un foro que se realiza una vez al año en Roma, siempre se hace durante la Semana Santa, dura un día y es la excusa para reunir a estudiantes universitarios de todas partes del mundo para celebrar la pascua en la ciudad eterna.

UNIV existe desde 1968 gracias al encuentro providencial de San Josemaría y unos estudiantes alemanes que habían ido a Roma a pasar la Semana Santa. El primero les dijo que esa había sido una muy buena iniciativa, que no la perdieran, que lo hicieran todos los años y que invitaran a gente de otros países. Una cosa llevó a la otra y ahora es un "foro". Ese foro es dirigido de alguna manera por el Opus Dei, quién más lo iba a dirigir si empezó por idea de su fundador. Yo no pertenezco a la obra, y de hecho tengo mis discrepancias sobre cómo hacen ciertas cosas, pero eso no quita que vaya con ellos y aproveche una Semana Santa cerca del Papa.

Yo fuí con la delegación de varones de Japón. Obviamente, la delegación de chicas se fue por su cuenta. Llevamos bandera de Japón, bandanas, 7 japoneses auténticos y algunos coleados como yo. De Japón venía gente de todas partes, desde Tôkyô y Kyôto hasta Okinawa, el sacerdote era de Nagasaki, etc.

Como la escencia de este viaje es la peregrinación, es meterse de lleno en el misterio de la Semana Santa, hay muchos planes para visitar ciudades adicionales a Roma. Hay grupos que se fueron a Milán, hay otros países que escogieron pasar por Tierra Santa, nosotros fuímos a Barcelona.

Pernoctamos 3 noches en una casa en medio de una reserva forestal. La casa era de una familia bien acomodada que decidió donarla al Opus Dei. Ahora está reacondicionada para ser casa de peregrinos, como nosotros.



No disfrutamos nada de la casa por seguir un horario de turismo muy japonés. Nos despertábamos bien temprano y nos acostábamos no tan temprano. Le dimos vuelta a toda Barcelona, visitamos muchos sitios, nombraré los más importantes.

Fuímos a Torreciudad. Un templo de peregrinación, y de peregrinación seria. Queda como a tres horas de Barcelona en carro, y queda en medio de la nada, en medio del monte.

La historia es que en ese sitio los moros tenían una torre de vigilancia anti-cristiana. Pasó la reconquista, arrazó con ellos, pero la estructura quedó y la volvieron iglesia. Era un desparpajo de edificio. Cuando San Josemaría era bebé se enfermó de gravedad, el doctor dijo que de esa noche no pasaba. Su madre, que vivía en un pueblo no tan lejos de Torreciudad, le ofreció su hijo a la Virgen de esa eremita. A la mañana siguiente San Josemaría aun vivía. Como acto de agradecimiento, y para que ocurran milagros espirituales de conversión, San Josemaría quiso que se construyera un templo más grande. Así que pasamos de esto:



a esto:



¡Si hasta cuarto para peregrinos tiene!

El día siguiente fue La Sagrada Familía de Gaudí. No hay nada que yo pueda aportar o decir que no esté mejor escrito en internet. Pero mi experiencia personal es otra cosa. Es indescriptible. Al principio me parecía un insulto hacer una iglesia que parece tan poco seria, si hasta frutas tiene en las puntas de las torres, y la palabra Sanctus la escriben como si fuera marquesina de Broadway.





Uno de los arquitectos jefes de la obra es japonés, y como somos de Japón nos dió un tour privado, él no da tours normalmente. Inclusive nos dejó pasar a los talleres.



Luego de escuchar lo que Gaudí quiso expresar con la iglesia, y el uso de formas naturales y demás, cambié mi opinión y ahora me parece una iglesia muy original para alabanza de Dios. Es un sitio muy divertido y aun no está completo. Es fascinante la vista desde las torres y las escaleras en caracol de las mismas.



El arte es impresionante, esculturas por todas partes. Me encantó el Vía Crucis, aunque las esculturas no son realistas, tienen mucha fuerza. Y ésta es una de las pocas escenas donde tienen a Jesús crucificado desnudo, como pasó en la realidad. A pesar de la falta de túnica me parece una representación muy piadosa y que dice mucho más. Dios se hizo hombre, un hombre real de carne y hueso, expuesto a todas las tentaciones del mundo, y lo dió todo, murió sin nada, para pagar Él nuestros insultos personales a Dios.




La otra visita relevante fue al estadio del Barça F.C. Es inmenso. Increíble. No hay más palabras. ¡Qué bueno que soy fan teórico del Barça!



Por su parte, los japoneses en la tienda del Barça F.C se pusieron a jugar a hacer Kame-hame-ha con las pelotas azules…



Luego fuímos a Roma en autobús, junto con la delegación de Barcelona. Prefiero autobús a avión. Tardará más, pero como a cada rato se parán para cambiar de conductor y que uno vaya al baño, uno tiene más oportunidades de relajarse, estirar las piernas, echar broma.

Anécdota: el autobús de enfrente tenía la calefacción dañada y la gente se sancochaba. Nos detuvimos en medio de Francia para arreglar el problema. Todos los españoles se bajaron y fueron al monte a vaciar sus vejigas - "Ésto lo hacemos cada vez que pasamos por Francia" - me explicó uno de los jefes. Debe ser por eso de la rivalidad España-Francia… ¡pero que manera tan creativa de insultar a sus vecinos!

En Roma llegamos a un hospedaje para peregrinos con habitación compartida. Suficientemente cómoda para las escasas 6 horas de sueño que obtenía cada noche.



El día siguiente fue ir a la misa del Domingo de Ramos en la Plaza de San Pedro, ofrecida por su Santidad el Papa Benedicto XVI.





En persona se ve mucho más amable que en televisión.

En Roma creo que lo visitamos todo. Uds. lo nombran y yo les digo si fuí o no ;-) De verdad, creo que sólo nos faltó entrar a las catacumbas, porque ese día llovió mucho y se llenan de lodo.

Como de verdad fuí a demasiados sitios sólo voy a nombrar los que me parecen resaltantes. Si no hay fotos es porque no se permitían cámaras…

Fuimos a la Basílica de San Pablo Extramuros. No es que tenga muros demás, es que antes quedaba externa a los muros de Roma. Esa fue mi iglesia preferida, a pesar de la grandiosidad de la Basílica de San Pedro.



Obvio que fuimos a la Basílica de San Pedro, y subimos hasta la Cupola. ¡Si hasta tuvimos una misa privada en la cripta, en frente de la tumba de San Pedro!





También visitamos la iglesia de la Scala Santa. La madre del emperador Constantino era católica, Santa Helena, y como era la madre del emperador tenía mucho poder. Mandó a que trajeran la escalera por la que subió Jesús a ser juzgado por Poncio Pilato y le construyeron una iglesia alrededor. La subimos de rodillas como es la tradición, y así se puede ganar indulgencia plenaria.




Fuímos a la Iglesia de la Santa Cruz, donde tienen unos pocos restos de la cruz en que clavaron a Jesús. También tienen un par de espinas de la corona, un clavo y parte del letro Iesvs Nazarenvs Rex Iudæorum. Se puede leer claramente "Nazarenvs". Esos pedazos fueron traídos desde Tierra Santa por la misma Santa Helena nombrada antes.

Otros sitios: el Coliseo, museo del Vaticano, por supuesto que a la Capilla Sixtina, Pinacoteca Vaticana, Galería Borghese, Panteón (ahora es una iglesia); a la tienda que prepara los mejores gelatos de Roma, "Della Palma"; a la competencia de la misma, que queda cerca, "Giolitti", según Juan Pablo II este último hace los mejores gelatos de Roma; Piazza Spagna, Piazza dil Popolo, la otra Piazza que ya no me acuerdo, Fontana di Trevi, la calle llena de tiendas muy caras, etc.





Uno de los puntos altos del viaje fue la audiencia con el Papa. Nos reunieron a todos los asistentes del UNIV en la Basílica de San Pedro, el Papa vino y nos dió un breve discurso sobre no tener miedo a ser inconformes con la sociedad.

Como nosotros venimos de una tierra tan lejana como es Japón nos dieron trato VIP. Nos pusieron en el pasillo por el que pasaría el Papa. Así que lo pude saludar, me dió la mano y yo se la besé. No dije nada porque con todo el griterío a mi alrededor, con toda esa euforía, igual no iba a escuchar nada.





Y a todas estas… ¿Qué pasó con el foro? Pues, dura un día, no vale la pena fotografiar, hay charlas sobre temas de la actualidad vistos desde un punto de vista cristiano. De todos modos, lo importante era pasar la Semana Santa allá.

Saqué muchas cosas de este viaje, sobre todo de tipo espiritual. Es definitivamente recomendable para todo público. No hay que ser de la obra para ir, si hasta algunos de los japoneses que fueron no son cristianos.

Pero como este blog no es Simón de Turista, sino Simón en Japón aquí va lo que aprendí de cultura japonesa al estar con tantos japoneses tanto tiempo:

- No están concientes de que uno puede copiar y enviar las fotos digitales a los demás. Cada vez que había una foto grupal sacaban las 13 cámaras…

- Los japoneses no se quejan. Hacen lo que les dicen. Aunque estén muy cansados no protestan. No creo que sea estoicismo samurai, más bien parece ser no llevar la contraría al grupo y respeto al superior.

- Dajare: son unos chistes en japonés que se crean al usar grupos de palabras que suenan igual pero significan cosas distintas. Eso explica los chistes malos en Dragon Ball ("el cuchillo se acuchilló") o You're Under Arrest ("una estrella estrellada"). Por ejemplo: futon ga futtonda (el futón salió volando), boku sa bokusaa (yo soy un boxeador), arumi-kan no ue ni aru mikan (la mandarina encima de la lata de aluminio). Ya que entendí me inventé uno, y se rieron bastante: Shimon no shimon (la huella dactilar de Simón)…

Más fotos en:

http://picasaweb.google.com/O.Simon/UNIVForum2008BarcelonaRoma