miércoles, abril 04, 2007

Simón en México

En mi primer post prometí sucesos insólitos. No he llegado a Japón y ya he acumulado suficiente como para 6 meses…

Luego de una despedida de mi familia con nudos en la garganta y ojos aguados pasé a la sala de espera de mi vuelo a México. Y es aquí donde ya empezamos con mal pie. Al poco tiempo me llamaron a parte a mi y a otro becario. Quien nos solicitaba era la Guardia Nacional, de la sección de drogas ¡Pero si yo no llevo nada ilegal! Me hicieron abrir las dos maletas que llevaba, y registraron entre mi ropa. Aparentemente las maletas de tapa dura las revisan porque entre la tapa y la tela meten drogas… ¿y entonces para que tienen rayos-x? Además, vi el desperdicio de recurso humano más absurdo jamás: tenían a dos soldados (mujeres, pero me niego a decir soldadas) sosteniendo unas handy-cams de modo de grabar el momento en que las maletas salen de una cinta transportadora y así poseer evidencia en caso de que descubran algo; muy bien por lo de la evidencia, pero podrían comprarse dos trípodes, o mejor aun, instalar unas cámaras en el techo…

El vuelo estuvo normal, excepto porque me tocó pasillo y la "administradora" de la cortinilla era un poco inconvivible, ella quería dormir así que nunca pude ver mucho de México desde el avión. Lamentable. He escuchado que la vista es magnífica, se puede ver que la ciudad se extiende hasta donde te permite ver el smog.

Mi primera impresión de México fue: "¿Y este es el aeropuerto…?", en realidad es muy sencillo, te da la impresión de que es todo plano, en el mismo piso. Nada extravagante o impresionante. Como México es un país bastante avanzado en América Latina no creí que su aeropuerto fuera más sencillo que el de Caracas.

En el aeropuerto de México también me hicieron abrir las maletas, también la gente de drogas, sólo que aquí son mucho más amables. Lo que les pareció sospechoso no fue la tapa dura, sino los rayos-x, donde debieron mal interpretar mis cantidades industriales de ropa blanca, toda en paqueticos, como algo más. Luego de que vieron las franelas y medias sospecharon que yo estaba contrabandeando con ropa dada la cantidad exagerdamente abundante de la misma, demasiada para estar sólo un día en México. Todo se resolvió cuando les dije que estaba de escala a Japón donde estaría tres años.

El vuelo a Japón salía en teoría al día siguiente, así que el gobierno de Japón nos pagó una noche en el Hilton Airport Hotel, dentro del mismo aeropuerto. No era ni siquiera la 13:30 hora de México (GMT-5), así que tenía la seria posibilidad de turistear toda la tarde. Los otros dos becarios también se animaron y entre los tres pagamos un tour guiado de 5 horas por la Ciudad de México en una camioneta/taxi. Logré mi objetivo: visitar todas las cosas importantes del D.F. en una tarde ;-)

Lo primerito fue el Zócalo, una plaza muy importante. Ahí están el Palacio de Gobierno, la casa de la gobernación, la Catedral Metropolitana, ruinas de la ciudad de Tenochtitlán, museos, etc. Ni vale la pena las descripciones, las palabras no bastán para describir lo imponente del patio central del Palacio de Gobierno, o los murales del mismo palacio, o la bandera gigante ondeando en el centro del Zócalo, o el antiquísimo órgano de la catedral (dato increíble: la catedral tardó más de 200 años es ser terminada), etc. ¡Si tuviera una cámara digital!

México es totalmente distinto a como nos lo habían pintado. Ahora es muy limpio y seguro, en el centro de la ciudad hay policias en cada esquina, literalmente. Tan seguro es que inclusive el Sr. Daniel (nuestro guía/taxista) dejaba el automóvil abierto y con las llaves puestas cuando nos bajábamos a hacer algo. Además, está muy ordenado, hay pocos vendedores ambulantes, reestructuraron ciertas avenidas de modo que el tráfico ha disminuí (de hecho, nunca estuvimos en un embotellamiento), hay metro, metro-buses, trole-buses y demás.

Otros sitios por donde pasamos: el paseo de la Reforma, finalmente pude ver en vivo el Ángel de la Independencia; la plaza Garibaldi con su gran cantidad de Mariachis to-go; el monumento a las razas; el monumento a las revoluciones; la ahora lujosa Zona Rosa con sus restaurantes y música al aire libre; la colonia (urbanización/área) de Polanco con sus Mercedes y Ferraris, sitio donde viven las niñas fresas; etc.

Nos bajamos en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe. Pude ver el manto original de Juan Diego donde aun está la imagen de la Virgen María que apareció milagrosamente al indiecito Juan Diego. Recuerdo adquirido: rosario de palo de rosa en la Basílica.

Luego de haber visto lo anterior y más volvimos al hotel, y muy temprano al día siguiente nos fuimos a registrar para partir a Japón, pero no nos dejaron abordar el avión… El avión hace escala en Canadá y necesitamos visa de tránsito. En la agencia de viajes donde nos dieron los pasajes nunca dijeron que hacíamos escala en dicho país, la embajada de Japón llamó para confirmar que no pasábamos por Canadá y dijeron que no, que no nos preocupáramos. Se equivocaron garrafalmente.

Llamamos a la embajada de Japón en Venezuela, donde no recibieron muy gratamente esta noticia. Hubo infinitas llamadas entre México y la embajada, con la aerolínea, con la embajada de Canadá en México, etc. Aun así no hubo manera de que nos dejaran abordar. Por un momento pensé que el título de este post sería el nuevo título del blog. A la par de nuestro problema había una protesta por parte de unos argentinos destruyendo propiedad de la aerolínea LAB, la causa es que los han dejado varados en este país, hubo prensa e intervino la policía del aeropuerto; una muestra de nuestro impulsivismo latino. Fue un poco surreal el que nosotros estuvieramos inmersos en un problema diplomático y atrás de nosotros hubiera gente pateando mostradores.

Para solucionar nuestro problema fuimos hasta Polanco en taxi, a la embajada de Canadá. En una hora nos dieron la visa, ¡que viva el poder de las llamadas entre embajadas! A pesar de esta eficiencia el avión ya había partido hace horas, Polanco queda a una hora del aeropuerto: la hora del traslado ida y vuelta + una hora de visa = no lo logramos.

Siguiente paso: cambiar los boletos del vuelo. Hubo una cadena de llamadas tras bastidores que resultó en que Mexicana de Aviación nos diera nuevos boletos con un día de desplazo. Y luego el hotel: más llamadas, pero no nos lo pagaron, nos lo reembolsarían al llegar a Tokyo, factura en mano.

Conclusiones: México es un país que deseo visitar de nuevo, con más calma, está lleno de cosas interesantes, y ni siquiera he visto la cuarta parte de lo que tiene que ofrecer esta ciudad. Además, se anda con tanta tranquilidad en la calle que provaca pasarse unos cuantos días más. Los mexicanos son demasiado amables y atentos, pero sobre todo, son muy optimistas. Con cualquier mexicano con el que he hablado lo único que he recibido son comentarios de ánimo para perseverar en la resolución de los problemas, o comentarios jocosos sobre la corrupción en este país, cualquier punto que haya sido tocado siempre fue abordado desde el lado positivo; eso me impresiona mucho y me llena de satisfacción, es bueno saber que haya un pueblo así de optimista, creyente en su Virgencita y orgulloso de su herencia.

jueves, marzo 29, 2007

Respuesta oficial y más diligencias

El 26 de enero en la mañana fuí a la universidad para reunirme, junto con Mariana, con una jurado de evaluación de mi trabajo de grado. Ella quería aclarar unas dudas que le surgieron. Luego pasamos por la coordinación de computación para revisar el informe académico y solicitar el acta que han de firmar los jurados evaluadores cuando el trabajo de grado sea aprobado.

Justo cuando nos revisaban el informe académico repicó mi teléfono celular, fue algo así:

  ???: "Buenos días señor Simón, le habla Máximo de la Embajada de Japón. ¿Está ocupado?"
  yo: "¡Ah! Hola, ¿cómo está? No, no, dígame." (mientras me alejaba de la coordinación)
  Máximo: "Le llamo para informarle que hemos recibido la respuesta oficial por parte del gobierno japonés."
  yo: "…"
  Máximo: "¡Felicidades! Ud. ha sido oficialmente seleccionado para la beca. Ya todo está listo. Ud. se va en abril, ¿correcto?"
  yo: "¡Muchas gracias! Si, si, en abril, ese es el plan."
  Máximo: " Pues ¡vaya haciendo sus maletas! le llamo para decirle que vaya haciendo todos los arreglos necesarios con tiempo."
  yo: " ¡Ja, ja! Muy bien. ¿Y no hay que hacer algún papeleo o algo así? "
  Máximo: " Si, pero para eso venga a la embajada como dentro de 2 semanas, ahorita la sección de cultura está muy atareada con los preparativos de la semana cultural de Japón. "

Obviamente, me emocionó recibir esta noticia, pero no tanto como cuando me avisaron que había sido pre-seleccionado. Es que se espera que casi todos los pre-seleccionados sean oficialmente seleccionados. Me imaginé que, a menos que haya en realidad una razón de peso, todos los pre-seleccionados seríamos aceptados.

El viernes 16 de febrero me pasé por la embajada de Japón. Lo que tenía que firmar era un "pledge" (compromiso) para con el ministro de Educación, Cultura, Deporta, Ciencia y Tecnología de Japón. Me comprometí a seguir las leyes niponas, a acatar las normas de la universidad, a dedicarme a mis estudios e investigación, pagar los gastos que no cubra la beca, etc.

Ese mismo viernes la gente del Internatioanl Student Center de la Universidad de Ôsaka me envió unos e-mails con informació sobre mi estadía, cursos de japonés, etc. Necesitaban que se les enviara unos papeles y fotos tipo pasaporte por correo regular, y los recebirían a más tardar el día viernes 23 de febrero, es decir, una semana desde el día en que recibí su e-mail. Un envío desde Caracas toma 4 días hábiles en llegar a su destino en Japón, y como ya era viernes por la tarde pensé que podría llegar el miércoles o el jueves si lo enviaba ese mismo día. Como no me quería arriesgar me fuí a tomar las fotos tipo pasaporte al instante, llené los documentos que pedían y salimos hacia MRW dispuesto a gastarme otros (USD) $80. No hubo problemas en llegar y nos atendieron rápido. Sin embargo, el paquete saldría de aquí el miércoles (el lunes y martes son días feriados por carnaval) y llegaría a Japón el otro lunes, ¡imposible! De ahí nos fuimos a pie al FedEx del C.C. Sambil que conseguimos sorprendentemente rápido considerando el tamaño del C.C. Resulta ser que ellos tampoco lo enviarían antes del miércoles. Ahí ya perdí la calma y se me salió la mala actitud de "¿¡y es que no hay una compañía de correos que no tome carnaval!?"

El que nos atendió nos explicó que si llevabamos el paquete directamente a la oficina central de Dalsey, Hillblom & Lynn en Los Ruíces Sur el paquete saldría esa misma noche. Agarramos el tráfico de viernes por la tarde y logramos llegar como a las 17:30 a DHL. Me bajo del auto y me llego hasta la puerta de vidrio para entrar, pero estaba cerreda y no se veía nadie adentro…

(golpeando la puerta de vidrio con los puños) "¡Nooooooooo! ¿por qué a mi?"

Entonces mi padre se percató de que la recepción de paquetes era en el otro edificio… entré igual de apresurado y tomé mi ticket con el número 18, iban por el 6. Se ve toda clase de envíos extraños en esa central, y cada persona tomaba un tiempo considerable en ser atendida; había un señor con 7 cajas que había que sellar y etiquetar como "frágil", una persona enviando 4 tambores a Boston, una familia enviando unas cajas llenas de refrescos, etc. El camión rumbo al aeropuerto salía a las 19:00 en punto, así que era imperativo que me atendieran antes o de lo contrario mi paquete podría quedarse en latinoamérica durante los carnavales. Ya eran las 18:30 y apenas iban por el 12. ¡Qué horrible ese estrés! ¿Y qué les iba a decir a los de la universidad? Allá me parece que no les prestan mucha atención a las excusas. Milagrosamente los números 13, 14 y 16 no estaban y me atendieron a 7 minutos para las 19:00, ¡qué alivio! Según el sistema de seguimiento de paquetes en la página web de DHL mi paquete fue recibido el día miércoles en la mañana luego de hacer escalas en Miami, Clintonfield (¿?) y San Francisco.

El dinero de manuntención de la beca lo pagan al final de cada mes, eso implica que tengo que llevar suficiente dinero propio como para sobrevivir Abril. Obviamente tengo que llevar una moneda como (USD) dólares pues dudo que alguien me cambie Bolívares (VEB) por Yenes (JPY) allá. Resulta ser que gracias al control de cambio de divisas hay que pasar por toda una burocracia antes de poder tener acceso a un limitado número de USDs. Me voy a ahorrar la molesta y tediosa explicación de esta burocracia estatal, ni los quiero aburrir ni quiero acordarme de las calenturas que uno pasa. Lo único que en mi caso fue problema es que, en la mayoría de los trámites, se necesita copias de los boletos de ida y vuelta. Los boletos me los entregaría la embajada cuando les pareciera oportuno, así que no los tenía para el momento de las solicitudes. Lo que me resolvió el problema es una cláusula que indica que si uno tiene la imposibilidad demostrada, dada la naturaleza del viaje, de presentar los boletos uno puede consignar una declaración jurada y un documento que demuestra dicha imposibilidad. Así me aprobaron los dólares de pago en el exterior con tarjeta de crédito. Aún espero respuesta de la solicitud de dólares en efectivo, pero no sé si me la aprueben a tiempo, de todas maneras tengo un amigo que me ofreció prestarme un poco de efectivo en USD, ¡¡muchas gracias!!

Lo de los boletos también fue otro estrés. Nadie sabía nada de cuando llegarían, "debería ser pronto", pero ya era la semana anterior a la supuesta fecha de partida. Además, en teoría yo iba a hacer escala en Canadá y tenía que solicitar la visa de tránsito con el itinerario en mano. Por fin, el día martes 26 me llamaron de la embajada para que fuera a buscar ciertos papeles, incluído el itinerario de vuelo. No, no me voy por Canadá (visa_de_Canadá.stress--), me voy por México y ahí los venezolanos no necesitamos visa ;-) Al día siguiente fuí a retirar los pasajes en una oficina de Mexicana de Aviación. Los pasajes los paga el gobierno de Japón, pero los impuestos no. Desembolsé VEB 878.000, al cambio oficial son un poco más de USD 400, dolor.

Ahora sí que sí, me voy el día lunes 2 de abril a las 8:10, vuelo Caracas-Ciudad de México de apróximadamante 5 horas de duración. Pasaré la tarde en México, haciendo turismo espero, y pernoctaré en el Hotel Hilton del aeropuerto. Luego, al día siguiente como a las 10:00 salgo para Tôkyô, 16 horas 40 minutos de vuelo estimado… ¡INFINITO! Prácticamente un día completo, problablemente desayune, almuerce, cene y vuelva a almorzar en el avión. Llegaré a Tôkyô a las 17:00 del día miércoles, pegaré una carrera desde el aeropuerto de Narita hasta el de Haneda para poder tomar el vuelo Tôkyô-Ôsaka, llegaré a mi ciudad destino como a las 22:00, alguien me debería esperar allá y llevarme hasta mi residencia, mi plan al llegar: dormir.

Planifico que este sea mi último post antes de pisar suelo nipón. Una vez en Japón:


  • Mi ideal: un post por semana

  • Algo más realista: un post cada 2 semanas

  • Lo que temó pasará: un post al mes…